Principios de nuestra pedagogía


1. Principio de Verdad

El primer principio de la pedagogía calasancia se refiere a la concepción realista y creyente que tienen Calasanz y su escuela ante la cuestión de la verdad. Nuestra tradición se afinca en que hay verdad, en que el hombre puede conocerla y comunicarla y en que se accede a ella por las capacidades humanas naturales y por la revelación divina. Verdad es la relación adecuada entre la inteligencia humana y lo real.

2. Principio de Emancipación

Nuestra tradición mira al ser humano, a la luz de la Revelación y de la razón, en su naturaleza propia, situación histórica y destino eterno. La educación calasancia, al procurar la verdadera libertad de los hijos de Dios, es liberación de la doble esclavitud en que nace el ser humano: la ignorancia y del pecado. El principio de emancipación consiste en posibilitar la auténtica libertad del hombre, para que conozca la verdad, la ame y pueda vivirla.

3. Principio de Cooperación

El tercer principio de la pedagogía calasancia se refi ere a la concepción realista y comprometida que tienen Calasanz y su escuela sobre la naturaleza de la intervención educativa, en consonancia con los principios de verdad y emancipación.
La acción divina opera habitualmente por mediaciones. La mediación única de Cristo entre Dios y los hombres se prolonga en su Iglesia, a través de la historia, y alcanza a los educadores. Así, el educador calasancio, movido por el Espíritu Santo, es Pasante de Cristo, aprendiz del único maestro e idóneo colaborador suyo. En la mente de Calasanz, el educador es ministro de la Iglesia y está asociado al mandato de “enseñar” dado por Cristo a ésta. Para que la cooperación sea idónea, se requiere sujetos con una sólida formación y dotados de toda virtud, en especial la caridad, la paciencia y la humildad como virtudes pedagógicas por excelencia.

4. Criterios de acción

De los tres principios pedagógicos calasancios: verdad, emancipación y cooperación se desprenden consecuencias operativas que se presentan como criterios de acción.
Estos criterios apuntan a asegurar la idoneidad en la que insiste Calasanz y orientan también la evaluación de la acción educativa escolapia, en congruencia con los principios enunciados.
Se organizan en cuanto a la selección de lo que se enseña, la persona del educador, la acción educativa y la comunidad escolar en su conjunto.

„Ministerio en verdad muy digno, muy noble, muy meritorio, muy beneficioso, muy útil, muy necesario, muy enraizado en nuestra naturaleza, muy conforme a razón, muy de agradecer, muy agradable y muy glorioso.“ - San José de Calasanz