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¿Puede existir un Scout que no crea en Dios o que no sea un religioso practicante?
Reflexión de un Capellán Scout diocesano...



Con esta pregunta quisiera comenzar esta breve reflexión sobre el scoutismo. Y la respuesta es sencillamente que no. Ya a nuestro querido fundador

Sir Robert Baden Powell en una conferencia internacional para scouts y guías en el año 1926 le preguntaron ¿Dónde entra la religión en el método scout? y su respuesta fue terminante: La religión no entra, es parte misma del escultismo”. Por lo tanto, no es algo accesorio al ser del scout sino que hace a su propia y mismísima esencia. Sin religión no se puede ser Scout, no existe el Scout ateo. Es mas, según BP[1] no solo se trata de impartir un conocimiento o formación doctrinal a los niños y jóvenes sino de ayudarlos a vivir la religión que profesan. BP decía que “una organización como la nuestra faltaría a su finalidad si no infundiera en sus asociados la práctica de la religión”.

Es decir, que nuestra finalidad principal como movimiento Scout es ayudarles a nuestros beneficiaros a conocer mas a Dios y poner en práctica su palabra. Es mas, va a definir la “religión como una cosa bien sencilla, que consiste primero en amar y servir a Dios; segundo amar y servir al prójimo”.

Cuando hicimos la promesa Scout prometimos vivir la ley Scout, en cuyo primer artículo enuncia: El Scout ama a Dios y vive plenamente su Fe.

Por lo tanto, el niño, joven o el adulto que hace su promesa promete poner en practica en primer lugar esta oración de la ley. Lo que supone e implica que no puede existir un Scout católico que diga que cree a su manera o que no es practicante, sino estaría incumpliendo con lo que prometió.

Nosotros estamos en una sociedad que esta acostumbrada a prometer y no cumplir lo prometido. Decimos “si creo”, “si renuncio”, “si prometo” con mucha liviandad y sin tomar conciencia de lo que decimos. Al punto que muchas veces lo decimos mas con la palabra que con el corazón. Recuerdo una Jefa de grupo que tuve que decía que cuando digamos “Siempre Listo” lo hagamos desde el fondo del corazón. Yo creo que cuando decimos nuestra promesa también debemos decirla con el mismo espíritu y desde lo más profundo de nuestro ser y tratar de practicar lo que ella supone todos los días.

Como Scouts católicos debemos creer lo que sabemos, enseñar lo que creemos y practicar lo que enseñamos.

Recordemos finalmente las palabras de nuestro Señor y Gran Jefe Jesús: “Mi Madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la practican”(Lc 8,21).

Que la virgencita de Lujan nos ayude a vivir coherentemente nuestro scoutismo y nos alcance de su hijo Jesús su bendición.



Padre Juan Manuel Ribeiro

Vínculo: .
Fecha: 29/07/2010
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