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Europa no debe negar sus raíces cristianas, dijo el Papa
Benedicto XVI en Austria

Viena (Austria), 10 Set. 07 (AICA)




En una clara alusión a la Constitución de la Unión Europea, en la que se menciona al Iluminismo como una de las bases de la cultura europea y se niega la milenaria raíz del Cristianismo, verdadero forjador de Europa, el papa Benedicto XVI, en un intenso discurso dirigido a los representantes del cuerpo diplomático presente en Austria, recordó que "Europa no debe negar sus raíces cristianas" ya que éstas han "modelado profundamente este continente".

En su alocución en alemán en el Palacio de Hofburg en Viena, el Santo Padre subrayó que Europa "será para todos un buen lugar para vivir solo si se construye sobre sólidas bases culturales y morales de valores comunes tomados de nuestra historia y tradiciones".

"Mariazell, el gran santuario de Austria, es también un lugar de encuentro para los diferentes pueblos de Europa. Es uno de esos lugares en donde los hombres y mujeres obtienen, y siguen haciéndolo ‘fuerza de lo alto’ para una vida correcta", prosiguió.

Tras reconocer que "Europa experimentó y sufrió terriblemente inapropiados cursos de acción" como "restricciones ideológicas impuestas por la filosofía, la ciencia y también la fe, el abuso de la religión y la razón para propósitos imperialistas, la degradación del hombre como resultado del materialismo práctico y teórico; y finalmente la tolerancia e indiferencia sin referencia a valores permanentes", el Papa hizo hincapié en que "Europa también estuvo marcada por una capacidad de autocrítica que le da un lugar distinguido en el vasto panorama de las culturas del mundo".

Luego de destacar la necesidad de continuar el proceso de unificación en el continente, Benedicto XVI señaló que "para los países de Europa Central y del Este en particular, participar en este proceso es un incentivo para la consolidación de la libertad, el estado constitucional y la democracia dentro de sus fronteras. Aquí debo recordar la contribución de Juan Pablo II en este histórico proceso (la caída del comunismo). Austria también, como país-puente situado al centro del Oeste y el Este, ha contribuido mucho a esta unificación y además –no debemos olvidarlo– se benefició grandemente de ella".

"Europa también tiene una responsabilidad única en el mundo -continuó-. Antes que nada, no debe rendirse ante sí misma. El continente que demográficamente está envejeciendo, no debe envejecerse de espíritu. Europa crecerá más segura de sí si acepta en el mundo la responsabilidad que corresponde a su singular tradición intelectual, sus extraordinarios recursos y su gran poder económico".

"La Unión Europea debe entonces asumir el rol de liderazgo para luchar contra la pobreza global y debe esforzarse por promover la paz", animó el Papa.

Luego de aseverar que "otra parte de la herencia europea es la tradición del pensamiento que considera como esencial y sustancial la correspondencia entre fe, verdad y razón", el Papa señaló que "mucho de lo que Austria es y posee, se lo debe a la fe cristiana y a sus efectos beneficiosos en las mujeres y hombres individualmente".

"La fe modeló profundamente el carácter de Austria y su gente, por eso debe ser preocupación de todos asegurar ¡que nunca llegue el día en que solo las piedras hablen del Cristianismo! Austria sin la fe cristiana no sería más Austria", concluyó el Papa Benedicto XVI.+
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Fecha: 11/08/2007
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